“Ágora” no tiene más contacto con la historia que la pura coincidencia.
Una porción de páginas de relleno que envuelve la inanidad total a la hora de tratar el tema que es presunto objeto de análisis [...]; un aparato «crítico» repleto de notas improcedentes o de relleno, con siglas que quizá pertenezcan a fuentes ignotas, con una bibliografía contextual que se exhibe pero que no se emplea, trufada de títulos deliberadamente poco accesibles al lector español, que se citan de forma incompleta o que no aparecen en la relación final.

Lo menos que se puede pedir a un investigador es que compruebe sus fuentes y las cite correctamente.

Vidal se ha basado en la tergiversación y distorsión de documentos a sabiendas que muy pocos de sus lectores estarán en condiciones de comprobar sus afirmaciones. Si falsifica datos que cualquiera puede encontrar fácilmente en hemerotecas, ¿qué no hará cuando alega basarse en archivos menos asequibles?


cÉSAR vIDAL. DICE SER HISTORIADOR. EDUARDO GONZÁLEZ CALLEJA, HISTORIADOR DE VERDAD, ACERCA DE LA METODOLOGÍA DE cv. IAN GIBSON, HISTORIADOR DE VERDAD, ACERCA DE LA FALTA DE RIGOR DE cv. ÁNGEL VIÑAS, HISTORIADOR DE VERDAD








